viernes 13 de noviembre de 2009

El monstruo de los celos



Los celos, ¡que daño hacen al amor!, las parejas los sufren, los celos son su veneno, lo matan, muy lentamente, porque el que los tiene, el que los siente, refleja en el otro su dolor, el dolor de su inseguridad, de no saber amar, porque los celosos desconfían de los demás, y de sí mismo, carecen de personalidad, no saben amar, son egoístas, quieren a su pareja dominar, quieren meterla en su cárcel, entre sus rejas, limitando su libertad, pero eso es imposible de conseguir, esas rejas son tan fuertes que a la persona amada pueden consumir, porque…, añoran su libertad, su libertad de salir y de entrar, sin tener que dar explicaciones, sin cuentas dar de lo que ha hecho, porque, si se les exige esas cuentas, pueden engañar, aunque no hayan hecho ningún mal al amor que preso lo tiene, que no lo deja ni respirar, ni salir, no puede divertirse con tranquilidad, ni con su amor ni sin él.
Con él, porque no puede moverse ni hablar con los demás, siempre vigilado está, haga bien o mal, no puede alternar, sin esa rémora que siempre detrás de él está, que lo vigila, lo coarta, y lo maltrata, limita sus movimientos, y, al final, todo termina en que los dos amargados están.
Sin él, otra historia es, pero la intranquilidad de no saber como va a reaccionar esa persona que espera, según la hora a la que vaya a volver, hace que no disfrute de nada lo que la vida le da, sabe que retornará a ese infierno de infelicidad, sabe que explicaciones le pedirán, y sabe que, conteste lo que conteste, nada de lo que diga será verdad, para la persona que lo quiere dominar, por siempre, sea bueno o malo lo que cuenta, lo mismo dará, el demonio de los celos aparecerá, entre ellos se instalará, como siempre, y ambos descontentos quedarán, el uno por no creerse lo que le cuentan, y el otro, por la amargura de saber que, nunca, nunca, en paz estará, porque, pase lo que pase, los celos jamás terminarán de sus relaciones amargar.
Las personas celosas son muy difíciles de curar, no hay medicinas para este mal, sólo que consigan superar la inseguridad que sienten, porque ese sentir es que no se quieren ni a sí mismo, ni a los demás, y mientras esa inseguridad no pierdan, no la superen, y sepan confiar en el amor que su vida comparte, respetar su libertad, aceptar su sinceridad, no van a salir de este mal, que les consume, a ellos y a los demás, y que con su vida de amor, pronto o tarde, acabará.
No seamos celosos, aceptemos a nuestras parejas como son, pueden ser mejor o peor, pero si en ellos confiamos, sabremos que el amor, en su libertad natural, sin trabas que le impidan vivir en plenitud, y con respeto hacía los demás, nunca, nunca, jamás, nos engañará; porque si engañarnos quieren, cualquier oportunidad pueden aprovechar, sin que a la otra persona le rinda cuentas, y así, la persona celosa feliz vivirá, en la mentira, porque ella sola se busca, que la mentira le digan, para así, los dos, vivir en paz, pero ocultándole la verdad, ese es el resultado que los celos dan, y que la vida de pareja pueden matar.


martes 10 de noviembre de 2009

Frente a frente



Ven, quiero hablar contigo,
Ponte frente a mí,
Mirémonos a los ojos,
Quiero decirte, muy claramente,
Algo que nunca te he dicho,
¡Quiero que seas todo oídos!,
No te lo volveré a repetir,
De modo que pon atención,
Que no lo vas a volver a oír.

Me he enterado recientemente,
Que conmigo te casaste
Tan solo por mi dinero.
Fue mi dinero el que te atrajo,
Con él has vivido muy bien,
Te has dado todos los caprichos
Que de otra manera
No hubieras podido darte.

Pero ahora, coge la maleta,
¡Y vete!...,
Nunca me has querido
Como yo he sabido amarte,
Me siento engañada.
Busca otra mujer,
Aunque no encontrarás
Otra que como yo te amé,
Porque, con tu forma de ser
Mi amor has matado.
Vive de ella,
Como de mí has vivido.
Y si eres capaz,
Porque nunca lo has hecho,
Trabaja y mantente solo.
Si puedes hacerlo,
Que otra te dé tus caprichos,
La vida que a ti te gusta,
Porque conmigo,
Te has equivocado, y mucho,
¡Sal de mi vida de una vez!,
No quiero volverte a ver,
Y nunca regreses,
Porque mi puerta no se abrirá
Nunca más…,
Para que tú entres por ella,
Para ti, siempre cerrada estará.



viernes 6 de noviembre de 2009

¡Vuelve, mi amor!




Estaba abstraída, metida en mis pensamientos,
No sabía lo que pasaba, mi mente estaba ajena
A todo lo que me rodeaba, pero, de pronto,
Cuando con mis ojos recorrí la habitación
En la que me encontraba,
Me di cuenta, de que no estaba sola,
Estaba acompañada…,
Había mucha gente que hablaba, de sus cosas,
A mi no me interesaban.
Cuando levanté mi mirada, contemplé un bulto
Que cubierto de flores estaba,
Me levanté lentamente, me fui hacía el bulto,
Lo miré, lo rodeé, y de pronto me di cuenta,
De que debajo de esas flores,
Había una caja negra.
Y entonces, con gran tristeza, me acordé
De que en esa caja, tan negra y fría,
Estaba mi amor.
Mi amor se había ido para siempre,
La tristeza que sentí fue inmensa,
Le pedí al Cielo, ¡por favor!,
¡Llévame cuanto antes con mi amor,
No quiero estar sola el resto de mi vida!,
¡No quiero esperar mucho,
Llévame cuanto antes a reunirme con él!.

No puedo soportar tanto dolor,
Mi corazón ha muerto con él,
Y con él me reuniré
Cuando el Cielo me conceda
La petición que le he hecho.
Mi corazón está triste,
Mi alma lo llama,
Él no me contesta.

¿Cuánto tiempo he de sufrir tu ausencia?,
¡Contéstame, por favor!



miércoles 4 de noviembre de 2009

El escaparate de la vida




La vida es un escaparate, nosotros estamos dentro, desde fuera no nos vemos, no sabemos lo que hacemos, porque solo nos miramos, cuando queremos hacerlo, pero el escaparate nos engaña, nuestra imagen no refleja como somos, solo refleja el exterior, lo que nuestro cuerpo adorna, nuestra alma queda oculta, su belleza no se ve, nuestro cuerpo no deja que esa belleza salga, porque su hermosura le daña, y no quiere reconocer, que esa hermosura es suya, aunque esté dentro de él.
Nuestro cuerpo es egoísta, no se satisface con nada. Si muchas cosas le damos, siempre quiere mucho más, en los tiempos que corremos, eso es lo habitual, porque siempre queremos mucho más de lo que tenemos:

Si tenemos dinerito
Siempre más querremos,
Y esa avaricia nos lleva
A que nunca sepamos apreciar
Que lo que ahora tenemos,
Es más de lo que tienen los demás,
Con solo mirar atrás,
Esa enseñanza podremos comprobar.

Si mucha ropa tenemos, y los caprichos que queremos nos podemos regalar, como siempre, querremos tener mucho más, compulsivos somos muchas veces al comprar, y compramos cosas que no necesitamos, solo para engalanarnos, y gustar a los demás:

Nuestro ego, con esto
Nunca estará satisfecho,
Porque cuanto más le demos
Mucho más nos pedirá,
Y nunca estará de acuerdo,
Por mucho que lo engalanemos,
Nunca contento estará.
Y esta es una gran verdad,
Que se puede comprobar,
Si mirando nuestros armarios.
Vemos, que con cosas que no necesitamos,
Muy atestados están.

Estas cosas que he contado, es la pura realidad, porque nunca nos conformamos con lo que tenemos, siempre queremos más, y si miramos atrás, como aquél sabio mísero y triste lo hacía, veremos, como él veía, pero actualizado a nuestros días, que mucha gente carece de lo más imprescindible para vivir, y que pasan carencias de las cosas esenciales que necesitamos, para salir adelante, y llegar a fin de mes, y que a veces pasan hambre, porque el sueldo, si lo tienen, no les da para a su familia alimentar.

Si hacemos lo que antes he dicho, fácilmente podremos comprobar, que es una realidad, que mucha gente lo pasa mal, y así apreciaremos, como si fuera un tesoro, lo que en la vida tenemos.



domingo 1 de noviembre de 2009

La pasión



La pasión es cosa de dos,
Cuando dos cuerpos se unen
Estalla el amor…,
Y tras esta unión,
Paso a paso, llega la pasión,
Se alimenta de caricias,
De besos y de cariño,
Del aire que respiramos
Juntos, bajo las sábanas,
Porque tiene nuestro olor,
Ese olor que deja el amor,
El amor de dos personas
Que se quieren de verdad,
Y que saben que…,
Nunca, nunca,
Se dejarán de amar.


viernes 30 de octubre de 2009

Desde que ...



Desde que tus manos no acarician mi cuerpo,
Desde que tus labios no besan los míos,
Desde que no me estrechas entre tus brazos,
Todo mi mundo no tiene sentido.
Quizás sea que mi cuerpo te necesita,
Quizás sea que mis labios están fríos,
Quizás sea que tus brazos están vacíos,
Pues si vacíos los tienes,
Mi cuerpo te está esperando,
Mis labios están abiertos,
Están esperando tus besos.
Esos besos que recuerdo
Que con todo amor me dabas,
¡Pero ahora me los niegas!,
Si así me niegas tus besos
Mi boca siempre estará cerrada,
Mis labios seguirán fríos,
Porque no quiero otros besos,
Que otro acaricie mi cuerpo,
Ni mi cuerpo en otros brazos.
Solo quiero tu presencia,
El amor que tú me dabas,
Eres de mi vida la esencia,
No quiero caricias de otro,
Porque si otro con sus manos
Me acariciara…,
Solo sentiría dolor,
Y ese dolor…,
Solo tú, podrías calmarlo,
Con tu amor.


lunes 26 de octubre de 2009

A un buen amigo



No me gusta tu sufrimiento,
No me gusta que te hagan sufrir,
No me gusta lo que te pasa,
Aunque no quieras contármelo,
Yo sé muy bien que estás sufriendo,
Porque lo siento en mi alma
Mi corazón está junto al tuyo.
Solo encontraré la calma
Si me cuentas, de una vez
Por qué sufres…,
Ya sabes que soy tu amiga
Aunque en la distancia estés,
Que nunca te dejaré.
No quiero que sufras más,
Busca la felicidad,
Deja atrás lo que te hace daño,
Deja de dar vueltas al librito de papel,
Así no solucionas nada,
La solución solo encontrarás
Enfrentándote a la realidad.
Esa realidad que estás evitando,
No quieres reconocer
Que tu vida un vuelco ha dado.
Pronto tienes que volver
A visitar a los amigos,
A los que sufren contigo,
Así encontrarás la paz,
Y pronto comprobarás
Si aceptas la realidad,
Que tus amigos te apoyarán,
Aunque en la distancia estén
En su cariño encontrarás
El apoyo que tú esperas,
Ellos no te dejarán,
Como nunca han dejado
De pasear por tus callejas,
A comentar tus entradas,
Las que tú con tu destreza,
Tu cariño y sensibilidad
Has sabido darnos.
Y tienes que saber, ¡ya!,
Que no podemos estar
Sin esas entradas tuyas,
Que tanto cariño han dado,
Y, por eso, solo por eso,
No puedes dejarnos.