Querido:
No
quería escribirte, pero he decidido hacerlo, quiero que sepas, antes de que nos
separemos definitivamente, lo mucho que te he querido, lo mucho que te quiero, cuánto
te echaré de menos, el gran dolor que me has dado durante los años que hemos
pasado unidos, quiero que sepas lo que te pierdes si no sigues conmigo, porque
me temo que sin mi amor no tendrás felicidad, ni nadie a quien maltratar,
porque si te falto, nunca, nunca…, volverás a ser feliz, si es que realmente
algún día has sentido el verdadero amor junto a mí.
Te
irás o me iré, igual dará, nos hemos de separar, juntos no podemos vivir, eso
no volverá a pasar, nos separaremos y cada uno nuestra vida viviremos, no puedo
permitir que mi vida vuelvas a dañar, ¡mi vida es mía!, no te voy a dejar que
me vuelvas a maltratar,… si eso es lo normal, busca a otra, olvídate de mí,
otra vez no me pasará que me vuelvas a mentir, con otra no me volverás a
engañar, porque me voy a alejar de ti, nunca volverás a saber de mí.
Ahora
te voy a explicar los motivos de mi marcha, aunque…, tú los debes saber. Tú me
has dado los motivos, me has puesto a prueba muchas veces, muchas veces me has
mentido, tú siempre me has engañado, has jugado conmigo, has puesto en peligro
nuestra vida en común, ahora no estamos unidos, nuestras almas no se entienden,
creo que nunca se han entendido, porque nuestros corazones amor mutuo no han sentido.
Las
cosas son como deben ser, difíciles no las tenemos que hacer, mi marcha será
muy rápida, cuando vengas a darte cuenta, ya me habré ido, de tu vida habré
salido, recomenzaré en soledad, volveré a vivir en paz, esa paz que me has
negado siempre con tu agresividad, la que me has regalado a lo largo del camino
que juntos hemos recorrido, me has dejado herida, física y psíquicamente, mi
alma de dolor has partido en dos, no sé si volveré a confiar en otro alguna
vez, quizás, pero procuraré que el que su amor me dé, me cuide y me quiera como
yo lo he de querer, que me dé felicidad, que me dé amor, el que tú no me has
sabido dar, oportunidades has tenido, pero no las has sabido aprovechar, ahora,
es tarde ya, me marcharé, y quiera Dios que no me vuelva a encontrar contigo
jamás, a Él se lo pediré, y si es tan infinitamente bueno, como de niña me
enseñaron a creer, me lo concederá, y contigo jamás me volveré a cruzar.
Te
escribo esta carta, la primera y última que te dedicaré, para que no quede duda
de las razones que me han obligado a abandonarte, las que te has dignado darme,
las que me han dejado herida para toda la vida, las que tú conoces, tú las
penas me has inflingido, esas penas me han herido, y pienso que nunca podré
volver a confiar en ti, te lo repito, no me volverás a engañar, y, por fin,
podré de mi vida disfrutar, sin tu presencia, me hace daño tan sólo en ella
pensar, libre seré sin ese amor que no me das, porque tu corazón no sabe lo que
es amor, es la verdad.
Mis
ultimas palabras vas a leer, yo no puedo comprender que nuestro amor haya
muerto: yo no puedo olvidar los buenos momentos, pero, me gusta pensar en mi
vida sin ti, aunque con mi dolor no puedo, mi alma llora de pensar, pues…, cuando
lo pienso, cuando pienso que estaré sola, mi corazón llora, pero no lo dudes,
lo superaré, alguien me ayudará, y seguro que me querrá, como yo te he querido,
a otro lograré amar, y eso supondrá mi libertad.
Las
despedidas son tristes, esta carta me despide, cuando la leas, ya no me verás,
mi presencia no estará en la casa que juntos hemos compartido, en la que hemos
vivido, la que me ha visto gemir y llorar, pero no me volverás a ver en ella
nunca más, tan sólo te quedarás, que seguro que de menos me echarás.
Al
fin me voy, no llores mi ausencia, a mi no me quedan lágrimas, las agoté junto
a ti, mi hueco no llenarás jamás, muy equivocado estás, esta despedida es para
toda la vida, aunque estas letras escribiendo he llorado, por el dolor que me
has dado, no te equivoques, no son lágrimas de pena, son de felicidad, porque
no te volveré a ver nunca más.
Adios, no pienses en mí,
no evoques mi presencia, me voy feliz.